sábado, 3 de octubre de 2009

Vida

Y lo consigues, al final logras abrazar la cálida espalda de la vida y destierras la ansiedad para siempre más allá del último horizonte. Y lo consigues porque desde el principio creíste en ti misma y te aferraste confiada al empeño terco de la esperanza con el que el sol empuja, en cada amanecer, la oronda obstinación de la perezosa luna. Sientes mujer el viento del optimismo soplar bravo contra tu cara millones de razones que te invitan a vivir cada día cuando, en el relax de tu dicha, observas desde el alféizar de tu ventana como la mañana de nuevo te sonríe

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